En Misiones se realizó el primer Argentino de handball y Mendoza terminó segundo sobre una cancha de tierra colorada. Se jugó en Colonia Montecarlo, una ciudad de inmigrantes alemanes. Hace 50 años. 

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Cuando los egresados del INEF, Instituto Nacional de Educación Física, se propusieron difundir el handball en los colegios de Mendoza, sabían que estaban haciendo germinar semillas de un nuevo deporte en la provincia. Se podía practicar en pisos de baldosas o sobre cemento y con los mismos arcos que se jugaba al baby fútbol. Sólo se debían pintar las áreas y por supuesto el rectángulo de juego.  

Transcurría los fines de los años ’60, en el siglo pasado, y los balones chicos se veían impulsados por brazos juveniles, vigorosos de los chicos del secundario y también por los músculos en expansión de los niños de las escuelas primarias.  

Se fueron realizando partidos entre los colegios secundarios del gran Mendoza y la llama prendió en Santo Tomás Aquino, San Luis Gonzaga, San Vicente Ferrer, Liceo Militar, pero en Maipú se encendió la hoguera de la expansión. Se jugaba en el Instituto Padre Vásquez, Etiec, Rodeo del Medio, escuela Serú y también en clubes como Deportivo Maipú, San Lorenzo de Russell, Club Giol, Ucade (Unión Costa Azul del Este).  

Las canchas no cumplían todas con las medidas reglamentarias pero los profes las adaptaban y Jorge Vargas, uno de los precursores, y gran jugador recuerda: “Jugábamos en las canchas de hockey sobre patines del Deportivo Maipú, de Giol, en Padre Vázquez, en el Polideportivo Juan D. Ribosqui, cuando sólo tenía las canchas al aire libre y no había estadio, en la Universidad, también en ese enorme predio que estaba en construcción”. 

Creció la competencia entre los ex alumnos, se fueron armando equipos de gente más adulta y nació la Federación Mendocina de Hándbol (así se lo escribía) el 24 de agosto de 1969. Funcionaba en una oficina que cedió la Municipalidad de Maipú.  

Como difusión se organizaron algunos torneos sobre el asfalto en las calles que rodean la plaza departamental. Eran partidos de exhibición que ayudaron a la expansión del handball mendocino. 

En otros puntos del país se jugaba desde bastante antes ya que los inmigrantes alemanes habían contagiado la práctica del deporte de hacer goles con las manos. Se estaba gestando el primer torneo Argentino y en deportes misiones.com.ar lo reseñaron, con datos muy interesantes e históricos. También la página oficial de la Confederación Argentina lo recuerda. 

Nacía el Campeonato Argentino en 1970 

La Federación Argentina de Handball (recién pasaría a denominarse Confederación en 1986) tenía entre sus afiliados a unos 20 clubes de Capital Federal y del Gran Buenos Aires (5 años después se fundó FeMeBal)
En 1970 en apenas en tres provincias existía una actividad regular y organizada; en Misiones estaba la Federación Misionera de Handball, primera afiliada provincial a la FAH y la práctica estaba centrada en la Colonia Montecarlo, a mitad de camino entre Posadas y las Cataratas de Iguazú; la provincia de Buenos Aires, con su liga rural de la colectividad danesa en el sureste provincial, en Necochea, que tenía más de treinta años de vida. Y la recién nacida Federación Mendocina.  Ninguna de ellas tenía historia como afiliada a la federación nacional. La relación entre estos centros se limitaba a esporádicos torneos de carácter amistoso y no había competiciones interprovinciales oficiales. 

Bajo la conducción de Guillermo Bauer (SAG-Sociedad Alemana de Gimnasia de Villa Ballester-) y dirigentes de Sedalo, San Lorenzo y River Plate y otros clubes, “se plantea como uno de sus objetivos primordiales expandir y federalizar el deporte”. Se ponen en contacto con los dirigentes provinciales y organiza el primer torneo argentino que tendría sede en Montecarlo, aprovechando que la ciudad misionera cumplía su 50° aniversario y el certamen fue incluido en el programa de festejos. 

Para el 11 y 12 de julio de 1970 se fijó la fecha de realización del primer Campeonato Argentino de handball de selecciones. 

El seleccionado mendocino 

Se designó al profesor Jorge Vargas, de Social Maipú, para dirigir a la Selección de Mendoza y también para jugar ante cualquier contingencia o lesión. “Fuimos convocando a los jugadores y armando el combinado. Entrenábamos en varias canchas para comodidad de todos y se fue puliendo la lista de 12 jugadores. 

 Quedaron en el plantel: Hugo Rodríguez, Juan Fernández, Julio Feriozzi, Alejandro Chale y Miguel Tobarez (San Vicente Ferrer), Armando Calletti (San Luis Gonzaga), Raúl Bertolo, Eduardo  Pusiol, Guillermo Baho (Social Maipú), Arturo Sidoti (Serú), Carlos Arguello (Instituto Padre Vásquez) y Ricardo Luminari (San Lorenzo de Russell).  

Armando Calletti, es el mismo, que se dedicó al básquetbol y también como médico llegó a ser Ministro de Salud de Mendoza, bajo la gobernación de Julio Cobos. Vargas aclara también que “cincuenta años después de ese equipo, sólo murió el Bicho Tobarez”. Ricardo Luminari años después saldría campeón Nacional con San Lorenzo de Russell y además ganaría el premio Olimpia de Plata, como el mejor jugador de handball de Argentina.  

Y Vargas continúa su relato: “Mi padre trabajaba en la TAC (la desaparecida empresa de transporte) y le dieron un ómnibus nuevo para “asentarlo”. Era gratis, pero entre los jugadores debíamos pagar el combustible, porque por eso viajaron algunos dirigentes y familiares para llenar el micro y hacer menos costoso el viaje”.  

“Tardamos dos días en llegar porque no podíamos pasar de los 70km por hora. Cuando llegamos a Montecarlo nos alojaron en las casas y cabañas del pueblo, rodeadas de vegetación tupida y plantaciones de cítricos. La mayoría de los habitantes eran inmigrantes alemanes”. 

Hugo Rodríguez, uno de los arqueros, llegó a Misiones con un resfrío muy grande y debilitado. Y recordó: “En la casa de la familia alemana en donde me alojaron, me dijeron que me iban a curar. Me hicieron tomar unos vasos grandes con jugos de pomelos, naranjas y limones y me taparon con frazadas. Transpiré mucho y fue santo remedio. Me levanté como nuevo y pude jugar”. 

El torneo sobre tierra colorada 

“Toda la Colonia Montecarlo se vistió de fiesta y dio su aporte incondicional para que la competición fuese un éxito. El Club Argentino Germano de Gimnasia y Cultura fue el escenario”, decían las crónicas misioneras. 

La sorpresa de los equipos visitantes fue porque el torneo Argentino se jugó en una cancha de tierra roja, mezclada con aserrín. Ofreció una superficie absolutamente regular y apta. Además “Los taludes laterales de césped color esmeralda, convertidos en tribunas naturales, daban el contraste justo. Para completar la postal, un público numerosísimo, ruidoso, pero siempre dentro de los límites de convivencia pacífica. El clima aportó lo suyo. Las condiciones estaban dadas. La historia estaba en marcha”. 

Los cuatro centros handbolísticos activos dieron su presente. Capital Federal estuvo representada por el equipo de River Plate con su tradicional camiseta, porque la FAH carecía de estructuras de selecciones. El equipo de Necochea tenía camiseta verde con vivos blancos; los locales representando a la provincia de Misiones lucían una camiseta con franjas negras, blancas y rojas): con jugadores de sus dos únicos clubes (Argentino Germano y Guatambú) y el seleccionado de Mendoza presentó una camiseta anaranjada con vivos blancos. 

“El esquema del certamen fue simple: una sola rueda todos contra todos. Capital confirmó su condición de favorito y fue campeón invicto. Mendoza obtuvo el segundo lugar y fue la revelación inesperada. Misiones terminó tercero sin desentonar y provincia de Buenos Aires (Necochea) fue cuarto. 

Los resultados 

El sábado 11 de julio de 1970 Capital Federal superó a Necochea 12-5 e igualaron Misiones y Mendoza 11 a 11. 

El domingo 12 de julio de 1970: Capital le ganó al equipo mendocino 12- 9 y Misiones superó a Necochea 11-10. Luego Mendoza superó por 16 a 9 a Necochea, mientras Capital vencía a los locales 14-8 y se consagraba campeón del primer Argentino de handball. En segundo lugar quedó Mendoza. 

Los planteles

Capital Federal estuvo compuesto por: Héctor Germano, Hugo Mazzina, Ricardo Romero, Oscar Lucero, Angel Piccatti, Ernesto Bonati, Daniel Gamerman, Alejandro Pahor, Omar Ristempart, Hugo Bruschi, Eduardo Anaratone y Eduardo Ledo, dirigidos por Guillermo Till. 

Para Misiones jugaron los residentes de origen alemán: Arno Jansen, Carlos Tietjen, Carlos Urban, Eugenio Schwiderke, Claudio Arntzen, Roberto Stopp, Federico Handte, Otto Fuschlocher, Ricardo Russell, Gerardo Datschke, Wilfrido Stopp, Martín Wanderer dirigidos por Carlos Hiller.
 

Y por Necochea, con mayoría de origen dinamarqués: Santiago Otero, Federico Madsen, Roberto Christensen, Carlos Esbensen, Carlos Jensen, Alberto Ohltoff, Julio Nielsen, Néstor Armentía, Luis Skaarup, Rubén Armentía, César Hansen, Alfredo Rasmunssen y Gustavo Rey con el DT Juan Klug.
Los árbitros fueron Ricardo Mast y L. Ruiz de Capital y Carlos Barrera de Mendoza, cuando todavía no se dirigía en parejas.  

Para Jorge Vargas este torneo fue un impulso y se conocieron sus cualidades como jugador porque “a los dos años fui con la Selección Argentina al preolímpico en Estados Unidos, que clasificaba a Munich 1972”. 

Y el profesor rememora: “Ese torneo sirvió para despegar en las competiciones Nacionales pero y siempre lo recordamos aquellos integrantes, cincuenta años después, por la singularidad de la cancha de tierra colorada, las naranjas que sacábamos de los árboles de alrededor, para tomar el jugo en el entretiempo, esas cabañas en donde nos alojaron los inmigrantes alemanes… Y los días de viaje en aquel ómnibus de la TAC”. 

Esos muchachos, hace 50 años, marcaron el camino.

Mendoza (naranja) frente a Misiones. El arquero Arguello en acción.
Eduardo Pusiol convierte frente al arquero de Necochea.
Ataque de Mendoza frente a Necochea.
El primer seleccionado de Mendoza en Montecarlo: Bertolo, Vargas, Tobarez, Feriozzi, Luminari, Calletti, Chale y el árbitro Barrera. Abajo: Rodríguez, Fernández, Arguello, Baho, Pusiol y Sidoti.
La delegación mendocina en Montecarlo 1970.
El árbitro mendocino Carlos Barrera en el primer partido del campeonato entre Necochea y Capital Federal (River Plate).
La cancha de tierra colorada de Misiones.
Tras un entrenamiento del preseleccionado. Baho, Rastrilla, Chale, Arenas y Fredes. Abajo: Furlotti, Feriozzi, Sidoti, Pusiol y Characani.
Raúl Bertolo y Jorge Vargas, dos de aquellos precursores, cincuenta años después.